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¿Qué es y en qué consiste la dirección de obra?

¿Qué es y en qué consiste la dirección de obra?

Para llevar a cabo una construcción, sea del tipo que sea, se necesitan al menos tres agentes: el proyectista, el director de obra y el director de ejecución de obra. En el caso de construcciones de edificios el proyectista será un arquitecto, el cual deberá estar titulado y colegiado, solo de esta forma podrá visar el proyecto, paso necesario antes de comenzar las obras. Esto quiere decir que no se puede construir ningún edificio, por pequeño que sea, sin contratar a un arquitecto.

La mayoría de la gente sabe de sobra que necesita un arquitecto para proyectar y diseñar un edificio, ya sea una vivienda unifamiliar o un rascacielos, pero no parece quedar tan claro a quién se debe contratar (aparte del constructor) cuando va a dar comienzo la obra. Es aquí cuando entra en juego el papel del director de obra y el director de ejecución de obra. Estos dos son los encargados de asegurar que la materialización del proyecto se lleve a cabo correctamente o, dicho de otra forma, realizar la dirección facultativa de la obra.  Son muchos los arquitectos que ignoran sus responsabilidades durante la obra, asumiendo que su proyecto es suficiente para construir el edificio sin duda o error, pero la realidad difiere mucho de eso, y, en muchos casos, la dirección de obra es tan o más importante que el propio proyecto.

Habitualmente el director de obra y el proyectista son el mismo arquitecto. Y, aunque se puede llegar a contratar a distintos arquitectos para estos dos papeles, es recomendable que quién vaya a estar en obra sea la misma persona que quién hizo el proyecto para asegurarnos de que conoce a fondo dicho proyecto. En cambio, el director de ejecución de obra suele ser un arquitecto técnico ajeno al arquitecto y a la constructora.

Para saber con más claridad que papel desempeñan los dos agentes que conforman la dirección facultativa en una obra podemos ir a la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación, donde se define en que consisten estos dos trabajos y qué obligaciones tienen:

EL DIRECTOR DE OBRA

El director de obra es el agente que, formando parte de la dirección facultativa, dirige el desarrollo de la obra en los aspectos técnicos, estéticos, urbanísticos y medioambientales, de conformidad con el proyecto que la define, la licencia de edificación y demás autorizaciones preceptivas y las condiciones del contrato, con el objeto de asegurar su adecuación al fin propuesto. Son obligaciones del director de obra:

  • Estar en posesión de la titulación académica y profesional habilitante de arquitecto.

  • Verificar el replanteo y la adecuación de la cimentación y de la estructura proyectadas a las características geotécnicas del terreno.

  • Resolver las contingencias que se produzcan en la obra y consignar en el Libro de Órdenes y Asistencias las instrucciones precisas para la correcta interpretación del proyecto.

  • Elaborar, a requerimiento del promotor o con su conformidad, eventuales modificaciones del proyecto.

  • Suscribir el acta de replanteo o de comienzo de obra y el certificado final de obra, así como conformar las certificaciones parciales y la liquidación final de las unidades de obra ejecutadas, con los visados que en su caso fueran preceptivos.

  • Elaborar y suscribir la documentación de la obra ejecutada para entregarla al promotor, con los visados que en su caso fueran preceptivos.

EL DIRECTOR DE LA EJECUCIÓN DE LA OBRA

El director de la ejecución de la obra es el agente que, formando parte de la dirección facultativa, asume la función técnica de dirigir la ejecución material de la obra y de controlar cualitativa y cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado. Son obligaciones del director de la ejecución de la obra:

  • Estar en posesión de la titulación académica y profesional habilitante y cumplir las condiciones exigibles para el ejercicio de la profesión.

  • Verificar la recepción en obra de los productos de construcción, ordenando la realización de ensayos y pruebas precisas.

  • Dirigir la ejecución material de la obra comprobando los replanteos, los materiales, la correcta ejecución y disposición de los elementos constructivos y de las instalaciones, de acuerdo con el proyecto y con las instrucciones del director de obra.

  • Consignar en el Libro de Órdenes y Asistencias las instrucciones precisas.

  • Suscribir el acta de replanteo o de comienzo de obra y el certificado final de obra, así como elaborar y suscribir las certificaciones parciales y la liquidación final de las unidades de obra ejecutadas.

  • Colaborar con los restantes agentes en la elaboración de la documentación de la obra ejecutada, aportando los resultados del control realizado.

DOCUMENTACIÓN DE LA OBRA

En la Ley que acabamos de ver, se mencionan varios documentos de obligado cumplimiento durante la dirección de obra. Esta documentación puede variar ligeramente según donde se construya el edificio, ya que son las administraciones públicas competentes las que establecen la documentación reglamentaria en cada caso, pero por regla general, la documentación exigida en una dirección de obra es la siguiente:

  1. Acta de replanteo.

  2. Libro de órdenes y asistencias.

  3. Libro de incidencias

  4. Libro de subcontratación.

  5. Certificaciones parciales.

  6. Liquidación final de obra.

  7. Certificado final de obra.

  8. Acta de recepción.

  9. Documentación del seguimiento de la obra.

  10. Documentación del control de la obra.

  11. Eficiencia energética del edificio terminado.

  12. Libro del edificio.

1. Acta de replanteo

Esta acta es una autorización expresa de la dirección facultativa para iniciar las obras. En ella se reconoce que se cumplen todos los requisitos legales para dar comienzo a la obra y debe ser firmada por el director de obra, el director de la ejecución de la obra y el constructor. Además de servir como autorización, el acta de replanteo debe:

  • Establecer legalmente el inicio de la obra a efectos de computar los plazos de su ejecución.

  • Comprobar que la realidad física del solar coincide con los planos del proyecto y que por lo tanto no hay impedimentos para realizar las obras.

2. Libro de órdenes y asistencias

En toda obra de edificación es obligatorio el libro de órdenes y asistencias, donde se toma nota de las instrucciones para la correcta interpretación del proyecto (trabajo del arquitecto) y de las instrucciones para la ejecución material de la obra (trabajo del arquitecto técnico). Además, cada asistencia, orden o instrucción deberá ser extendida en la hoja correspondiente con indicación de la fecha en que tenga lugar y la firma del arquitecto

El Libro debe estar en todo momento en la obra, a disposición del arquitecto y del arquitecto técnico y deberá ser firmado por estos dos, así como, por parte del constructor, técnico o encargado que, en su caso, le represente.

3. Libro de incidencias

La finalidad del libro de incidencias es la del control y seguimiento del Plan de Seguridad y Salud al considerarse todas las obras un centro de trabajo abierto. Este libro debe mantenerse siempre en la obra, y estará en poder del coordinador en materia de seguridad y salud (este papel recae muchas veces en alguno de los miembros de la dirección facultativa), pero tendrán acceso a él la dirección facultativa de la obra, los contratistas y subcontratistas y los trabajadores autónomos.

Cada vez que se realice una anotación en el libro de incidencias, el coordinador en materia de seguridad y salud estará obligado a remitir, en el plazo de veinticuatro horas, una copia a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de la provincia en la que se realiza la obra. También deberá comunicarse las anotaciones realizadas al contratista afectado y a los representantes de los trabajadores de éste. En esta anotación se debe especificar si se trata de una nueva observación o si es reiteración de una advertencia anterior.

Las anotaciones deberán ser firmadas por la persona que realice la anotación, por el receptor de la anotación, por el coordinador de seguridad y salud y por el constructor o contratista general, estos últimos si fueran diferentes de los dos primeros con carácter de “enterado”.

4. Libro de subcontratación

Cada contratista, antes de subcontratar a otras empresas o trabajadores autónomos para la obra, debe obtener un libro de subcontratación habilitado. En dicho libro el contratista refleja, por orden cronológico desde el comienzo de los trabajos, y con anterioridad al inicio de estos, todas y cada una de las subcontrataciones realizadas en la obra con empresas subcontratistas y trabajadores autónomos.

Al igual que los otros dos libros, este también tiene que encontrarse en todo momento en la obra de construcción. Finalizada la obra, el contratista hace entrega de una copia del libro de subcontratación al director de obra y conserva el original durante los cinco años posteriores a la finalización de su participación en la obra.

5. Certificaciones parciales

En anteriores posts del blog hemos hablado de la importancia de las certificaciones parciales de obra. Estas consisten en comprobar lo realmente ejecutado hasta el momento para que el promotor realice un pago a cuenta al constructor. En obra privada las certificaciones se regulan por un acuerdo entre las partes, habitualmente en el contrato de obras, donde se determina cada cuanto se hacen, si hay retenciones, que condiciones tienen o cualquier acuerdo al que quieran llegar las partes.

Las certificaciones parciales están elaboradas por el director de ejecución de las obras y firmadas por el director de obra y director de ejecución. Estas certificaciones están sujetas a las rectificaciones y variaciones que se produzcan en la medición final y liquidación de la obra y, por lo tanto, no suponen la aprobación y recepción de las obras certificadas.

6. Liquidación final

La finalidad de la liquidación final de la obra es determinar el estado económico final de la obra. Es, realmente, una última certificación total de la obra. En la liquidación se incluye la medición real de la obra ejecutada y su valoración definitiva.

La liquidación final de obra es elaborada por el director de ejecución y firmada por el director de obra y director de la ejecución de la obra, siendo además habitual que se incorporen las firmas del promotor y del constructor.

7. Certificado final de obra

El certificado final de obra es el documento en el que el director de obra y el director de ejecución de obra ratifican que se ha cumplido la legalidad vigente durante el proceso de edificación. Junto al certificado se debe adjuntar los siguientes documentos:

  • Descripción de las modificaciones que, con la conformidad del promotor, se hubiesen introducido durante la obra, haciendo constar su compatibilidad con las condiciones de la licencia.

  • Relación de los controles realizados durante la ejecución de la obra y sus resultados.

  • El libro de Ordenes y Asistencias debidamente cumplimentado.

  • Resumen de la certificación final de obra.

El certificado final de obra debe ser firmado por el director de obra y el director de ejecución de la obra, y será preciso que este visado al menos, por un colegio profesional competente en cualquiera de estas materias.

8. Acta de recepción

La recepción de la obra es el acto por el cual el constructor hace entrega de la obra al promotor y este la acepta, aunque este puede llegar a rechazar la recepción de la obra por considerar que la misma no está terminada o que no se adecua a las condiciones contractuales.

Este documento es especialmente relevante porque los plazos de responsabilidad y garantía establecidos en la ley comienzan a contar a partir del día en el que se firme el acta. Solo las firmas del promotor y el constructor son obligatorias en este caso, pero habitualmente también se incluyen las firmas del director de la obra y el director de ejecución de la obra.

9. Documentación del seguimiento de la obra

Una vez finalizada la obra, el director de obra debe entregar al colegio profesional correspondiente los siguientes documentos:

  • El libro de órdenes y asistencias.

  • El libro de incidencias.

  • El proyecto, sus anejos y modificaciones.

  • Las autorizaciones administrativas preceptivas, entre ellas, la licencia de obras y la apertura del centro de trabajo.

  • El certificado final de obra.

10. Documentación del control de la obra

Al igual que en el caso anterior, una vez finalizada la obra, el director de ejecución de la obra debe entregar al colegio profesional correspondiente la documentación del control de obra, que incluye:

  • Control de recepción de los productos.

  • Controles de ejecución.

  • Controles de la obra terminada.

11. Certificado de eficiencia energética del edificio terminado

Este es el último documento que se redacta durante la dirección de obra y su finalidad es la de informar al promotor o al usuario del edificio sobre el consumo de energía que se estima necesario para satisfacer la demanda energética del edificio en unas condiciones normales de funcionamiento y ocupación.

De este certificado hemos hablado con mayor profundidad en el siguiente artículo:

¿QUÉ ES EL CERTIFICADO ENERGÉTICO?

12. Libro del edificio

Por último, tenemos el libro del edificio, un conjunto de documentos que el director de obra debe entregar al promotor quien, a su vez, entregará al propietario o comunidad de propietarios del edificio. Este libro está formado por:

  • El proyecto completo, incluidas las modificaciones debidamente aprobadas.

  • El acta de recepción de la obra, donde se incluyen las responsabilidades y garantías de la obra y su plazo de inicio.

  • La relación e identificación de los agentes participantes que hayan intervenido durante el proceso de edificación, incluido una copia del libro de subcontratación.

  • Las instrucciones de uso y mantenimiento del edificio y sus instalaciones.

CONCLUSIÓN

Vista la cantidad de documentación y el trabajo que deben realizar el arquitecto y el arquitecto técnico durante toda la obra resulta incomprensible que tan a menudo se le quite peso a la dirección de obra. Es el trabajo conjunto del director de obra y del directos de ejecución de obra lo que garantiza que un edificio se pueda construir correctamente y con garantías.

Procesos de construcción de un hospital.

Procesos de construcción de un hospital.

¿cómo se construyen?

La construcción de un inmueble parte de una necesidad. Esta premisa se hace más evidente cuando las edificaciones buscan la prestación de servicios, como es el caso de un hospital. Para levantar un centro médico existen un sinnúmero de normas y guías para hacer de él un lugar seguro, confortable y eficiente. El proceso constructivo de un hospital es complejo desde el inicio hasta el final.

El equipo interdisciplinario que lo construye está conformado por ingenieros, arquitectos, técnicos y, por supuesto, médicos…los futuros ‘dueños de casa’.

“Para levantar un hospital, hay que pensar en los servicios que se van a ofertar y la clase de pacientes que se atenderán. Esto es parte del Programa Médico Funcional, un sistema de gestión y construcción hospitalaria”, dice la doctora Rocío Parada, consultora experta en capacitación, diseño, construcción e implementación de sistemas hospitalarios. Ella comenta que mientras más servicios presta la unidad médica, cada espacio requerirá especificaciones técnicas para su construcción.

A partir del hecho de que la salud es un servicio público, la calidad de las prestaciones se garantizará a través de la correcta interrelación de las diferentes áreas, producto de un buen diseño estructural.

Hospitales sin barreras
El concepto engloba temas constructivos, de gestión y administración. Parada cuenta que para que un centro médico no tenga barreras hay que considerar su accesibilidad, movilización de pacientes, metraje de la sala de espera, etc. “La Organización Mundial de la Salud exige que las construcciones hospitalarias sean antisísmicas, mucho más si se edifican en zonas de alta vulnerabilidad, como es el caso de nuestro país”, asegura la experta.

Un hospital sin barreras tiene cuatro características: seguridad, ecología, accesibilidad e inteligencia. Los centros médicos son considerados inteligentes cuando funciones como la seguridad biológica, física y operativa están automatizadas. La climatización de espacios, por ejemplo, es un aspecto fundamental que debe considerarse en los diseños estructurales.

La especialista explica que ha habido un cambio en el paradigma de la infraestructura hospitalaria. “Ahora, las unidades médicas son modulares, por lo que pueden adaptarse al terreno en el que van a ser construidas. Atrás quedaron los hospitales con zócalos enormes, paredes esmaltadas y corredores oscuros. Hoy, tienen amplios recibidores, iluminación natural y puertas sistematizadas”.

 

El Gobierno Nacional se ha enfocado en mejorar la infraestructura en salud del país y, gracias a ello, han surgido prototipos de hospitales de 20, 70, 200 y 400 camas. Estos centros médicos tienen un diseño único para que la estructura sea montada en cualquier lugar.

La accesibilidad es otro punto importante. A la par de la construcción, es necesario pensar en las vías de acceso para llegar y, en el diseño de los sistemas de saneamiento y cableado de la casa de salud. “No hay que dejar de lado la perspectiva de crecimiento. Se recomienda que entre el 35% y el 40% del terreno se proyecte para la creación de áreas verdes como jardines y oportunidad de crecimiento”, dice la experta.

Diseño y proyección
Ampliar un hospital –que no proyectó su crecimiento desde un inicio- resulta más costoso que construir uno nuevo. La doctora dice que “aunque la tendencia constructiva es ir hacia arriba, los hospitales son un caso especial. Es posible levantar más pisos siempre que se mantenga la interrelación de áreas. No se puede tener Emergencia en la planta baja y la Unidad de Cuidados Intensivos en el quinto piso. Esto incide negativamente en la eficiencia”.

Los diseños hospitalarios han evolucionado. Antes, la estructura ‘espina de pescado’ se basaba en un corredor largo con circulaciones entrecortadas. La tendencia duró años, hasta que la ‘verticalización’ fue incorporada a las unidades médicas.

La comunicación entre áreas es un eje transversal para el diseño de la ampliación hospitalaria. “Si no se toma en cuenta este factor, se genera mayor tráfico de pacientes en los pasillos y, en algunos casos, los usuarios pueden perderse. La ampliación involucra un análisis del proceso de atención: la entrada del paciente, su atención y salida”, asegura la experta.

Por esta razón, el médico es la mano derecha del constructor, pues es él quien conoce detalladamente las interrelación de unidades. Lograr el flujo correcto de pacientes es el reto de los contratistas. Esto permite salvar vidas y ahorrar recursos económicos y humanos.

Acabados hospitalarios
La iluminación incide directamente en los procesos quirúrgicos. Estos espacios han cambiado las lámparas tradicionales por los focos LED, que dan 90% más intensidad de luz directa, que cualquier otro tipo de iluminación. Los nuevos hospitales ya no tienen empotradas las tomas de oxígeno, sino que todo funciona gracias a sistemas modulares o paneles.

Las áreas de Imagen albergan máquinas de gran carga y, por su riesgo, los cuartos en los que se encuentran deben tener paredes plomadas. Por su peso, estas áreas están en los subsuelos y no en los pisos altos, pues demandarían demasiado esfuerzo de la estructura. Hoy, en lugar de tener este tipo de paredes, se instalan láminas de plomo. Si el área se mueve a otro lugar del hospital, las láminas se pueden trasladar y colocar en otro espacio.

Desde el 2013, Ecuador cuenta con una Guía de Acabados para Hospitales. En este manual se sugieren acabados como el tipo de puertas, colores, pintura, cerámica, vinil, etc, de acuerdo a cada área. Parada asegura que los mesones de plancha de granito han sido reemplazados por acero inoxidable y que ya no se usan anaqueles de madera. Estos cambios permiten que el hospital sea más bioseguro.

En cuanto a colores, la guía sugiere el blanco, celeste, beige y tonos pasteles. Aún así, tendencias internacionales dicen que los colores como el anaranjado, fucsia o turquesa, ayudan a reducir el estrés. Otro factor importante son los entrepisos, que generan una sensación de confort para evitar que el paciente se sienta encerrado.

Ecuador cuenta con una normativa que es parte del proceso de licenciamiento hospitalario. Esta dice que, por ejemplo, las salas de espera deben tener cinco sillas para cada consultorio y 1,5 m2 por paciente.

Ligado al metraje está el levantamiento de datos de los equipos que tendrá el hospital. El objetivo es garantizar un servicio de calidad.

Este proceso es importante para la construcción, pues considera aspectos como las necesidades de carga eléctrica, climatización, iluminación y alturas para que las máquinas se instalen. “No tomar en cuenta estos detalles representa un alto costo en la operatividad del hospital. A veces se deben derribar paredes solo porque los equipos no entran, de ahí su importancia”, asegura la doctora Parada.

Diferencias entre un arquitecto y un ingeniero

Diferencias entre un arquitecto y un ingeniero

Diferencias entre un arquitecto y un ingeniero


Muchas veces la labor de un arquitecto es más valorada que la de un ingeniero. Esto se debe a que el primero ve tanto en el exterior como en la distribución del espacio.

Un arquitecto es el profesional que se encarga de proyectar, diseñar, dirigir la construcción y el mantenimiento de edificios, urbanizaciones, ciudades y estructuras de diversos tipos. Su arte se basa en reflexionar sobre conceptos de habitar bajo necesidades sociales.

Por su parte, el ingeniero es el que usa su conocimiento y técnicas científicas aplicadas; soluciona problemas u optimizar soluciones que afectan directamente a las personas. En general tienen un conocimiento mayor de matemáticas y física, en forma teórica y práctica, aunque también depende mucho de su área de especialización.

Un arquitecto se dedica a la planificación de un proyecto de construcción. Obviamente solo a una parte, puesto que es imposible que una sola persona abarque todo el proceso: fotos, diseño, materiales y planimetría. El arquitecto como figura generalizada es un diseñador de edificios. Obviamente debe conocer muchos aspectos antes de ponerse a proyectar: dureza de los materiales, resistencia a la temperatura, reacciones de las estructuras, entre otros.

La ingeniería es un campo mucho más amplio. Los ingenieros se dedican a eso: a “ingeniar” soluciones, que pueden ser desde estructuras para arquitectura hasta el diseño de teléfonos móviles. Los hay de Caminos, Aeroespaciales, Mecánicos, Eléctricos, Industriales, de Diseño Industrial (que no es lo mismo), de Telecomunicaciones, todos tienen algo en común y es que deben conocer en menor o mayor medida la Física, que actúa como la unión entre todas las ingenierías.

Algunas de las áreas del ingeniero civil

– Puertos y vías navegables.

– Caminos, puentes y Ferrocarriles.

– Obras hidráulicas, diques, canales, acueductos.

– Obras de infraestructura, túneles.

– Hidrología agrícola y fluvial.

– Máquinas hidráulicas y aprovechamiento hidroeléctrico.

– Ingeniería sanitaria, tratamientos de efluentes cloacales e industriales.

El ingeniero civil se dedica a estudiar detalladamente cada aspecto dentro de una estructura, para darle funcionalidad, economía y ahorro de tiempo, por ejemplo, estudia las tuberías de un edificio, el sistema eléctrico, etc. El arquitecto diseña, el ingeniero civil estudia los espacios.

En cuestión a trabajo, ambas carreras son solicitadas. Los arquitectos tienen más salida en cuanto a obras que solicitan clientes particulares que desean tener su casa, y los ingenieros en general van por grandes obras encomendadas por empresas, privadas o públicas, a empresas constructoras.

Así que arquitectura es para alguien que le interese más esta parte artística, que tenga este enfoque de tener todos los detalles en cuenta a la hora de construir. Ambos profesionales diseñan, calculan y dirigen, pero actúan sobre cosas distintas.

15 tips para trabajar de forma más eficiente y optimizar el esfuerzo en arquitectura

15 tips para trabajar de forma más eficiente y optimizar el esfuerzo en arquitectura

1. Entiende la diferencia entre “eficacia” y “eficiencia”. Eficacia es hacer las cosas apropiadas. Eficiencia es hacer las cosas de manera apropiada. Ambas son importantes, pero necesitas hacer las cosas apropiadas primero, antes de poder hacerlas de la manera correcta. Combínalas y estarás listo para trabajar de manera inteligente y sin esfuerzo adicional.
2. Recuerda la regla del 80-20. El ochenta por ciento de sus resultados provienen de sólo el veinte por ciento de su esfuerzo. Céntrate en los resultados, no en el trabajo. Más horas no siempre equivalen a más resultados.
3. Crea esquemas de tu proceso. Sí, cada proyecto es único, pero las tareas y las metas de cada proyecto son bastante similares. Esquematizar el proceso te ayuda a ver que pasos se pueden eliminar o hacer el proceso más eficiente. Los Mapas Mentales son una gran herramienta para este ejercicio.
4. Utiliza checklists. La mayoría de los software de gestión de proyectos permiten crear checklists y listas de tareas pendientes. Una vez que has trazado tu proceso, puedes crear checklists para cada etapa del proyecto. ¿Cuáles son sus prestaciones estándar? ¿Qué problemas suelen ocurrirte? ¿Qué suele fallar? Echa un vistazo a el libro de Atul Gawande, The Checklist Manifesto, con consejos prácticos sobre cómo crear y gestionar checklists.
5. El tiempo es el único recurso que no puede ser creado o almacenado. Es nuestro bien más preciado. Guarda tu tiempo y utilizarlo de manera eficaz – no puedes crear más.
6. Prioriza tu tiempo con las tareas más importantes.
7. Trata de trabajar menos horas, no más. Esto obliga a concentrarte en las tareas más importantes. Además, investigaciones muestran que trabajar más de cuarenta horas es francamente improductivo.
8. Mantén un registro de tiempo. Registra cómo pasas su tiempo en el transcurso de una semana típica. Este registro debe ser muy detallado. Toma nota de todo lo que haces en el transcurso de la jornada laboral; escribir un email a un cliente, navegar por Internet, etc. Haz esto durante toda una semana y tendrás una muy buena idea de como distribuyes tu tiempo.
9. Mark Twain dijo que si lo primero que haces en la mañana es comer una rana viva, luego nada peor te puede pasar durante el resto del día. Completa las cosas que realmente no quieres hacer a primera hora de la mañana, cuando estás fresco. Sácalo del medio, entonces puedes seguir adelante con las tareas que realmente disfrutas.

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